Proyecto Arqueológico Porco-Potosí
 
 
Site Description: Site #35
 
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Sitio 35 mirando al este. La plataforma indicada en el mapa topográfico está al centro.

El Sitio 35 está ubicado sobre la ribera este del río Todos Santos, aproximadamente a 200 m hacia el norte de Jalantaña y del actual campo minero del mismo nombre. Consiste de una plataforma baja (1.5 m de altura) subrectangular de tierra construída contra la base del cerro San Cristóbal y reforzada por los tres lados restantes con muros informales de roca. Una unidad de prueba que se abrió en la plataforma arrojó relleno artificial, pero pocos artefactos; por lo tanto, la función de la plataforma es incierta. Los basamentos de piedra de un edificio en forma de L burdamente construído (Estructura 3), están situados justo al oeste de la plataforma, y también existen otros basamentos hacia el este. Estos últimos consisten en siete estructuras rectangulares y dos plataformas para amolar que contienen quimbaletes (grandes piedras oscilantes para triturar minerales).


Mapa topográfico del Sitio 35.


Estructura 3.


Rasgo “E” en Estructura 3 - un horno rectangular de dos compartimientos.

En el Sitio 35 se excavaron tres estructuras (1, 3 y 7). La Estructura 1, el edificio mejor construído del sitio, mide 6 por 2.5 m y presenta muros de piedra que llegaron a tener 1 m de altura cuando se lo construyó por primera vez. El interior se dividió en dos por medio de una partición angosta; el área sur contenía un juego de piedras de amolar cuidadosamente enterradas, al igual que un pequeño crisol. En la Estructura 1 se recuperó una cantidad relativamente pequeña de artefactos, y el conjunto estaba dominado por tinajas sencillamente construídas. Sin embargo, las excavaciones también arrojaron tiestos de recipientes para cocinar y ollas para servir, junto con objetos en forma de cigarro de barro vitrificado que pueden haber sido usados en la producción del metal. Una única cuenta de vidrio de cheurón, es indicativa de una ocupación colonial temprana, y el edificio probablemente sirviera como vivienda residencial, en la que al mismo tiempo se realizaba alguna actividad relacionada con la metalurgia.


Rasgo “G” en Estructura 3 - un horno de cupelación.

Las Estructuras 3 y 7 parecen haber servido para propósitos puramente industriales. La Estructura 3 contenía un horno de reverbero del tipo que se usa hoy para refinar mineral de plata, y un horno grande, de dos cámaras, con una base rectangular de piedra y adobe. En este último caso, el compartimento oriental, que está oxidado, posiblemente estuviera coronado por un domo de barro, y contenía los restos de vasijas de fondo plano en proceso de desintegración, que pueden haber sido usadas en la producción del metal. Por el contrario, el compartimento occidental estaba ennegrecido y contenía cenizas; una pequeña abertura en la pared oeste permitía que el carbón usado y el estiércol de llama carbonizado se descartaran en una zanja en el lado de afuera, ubicada ligeramente por debajo del horno. Ambos hornos eran reverberatorios que funcionaban con los mismos principios básicos; es de esperar que los respectivos papeles que jugaron en la producción de metal queden aclarados una vez que se hayan completado los análisis metalúrgicos de los productos asociados con los desechos de fabricación.

La Estructura 7 presenta un basamento oval de piedra pobremente construído, que puede haber estado coronado por una superestructura efímera. Un horno abierto, cuidadosamente construído, fue erigido en el extremo norte de la estructura, y presenta un contrafuerte exterior de barro y rocas. El piso del fogón está inclinado hacia el sur y se vacía en una depresión circular cavada en el piso del edificio. Una pequeña zanja rellena de ceniza negra y limitada en su lado oeste por arcilla quemada, se encuentra 60 cm al este del fogón contra el muro interior este del edificio. Este elemento parece haber sido usado para la producción de plomo o la copelación de plata; al igual que con los hornos de la Estructura 3, llegar a determinar el papel preciso que jugó en el proceso productivo dependerá de los resultados de los análisis metalúrgicos.


Rasgo “H” en Estructura 7.

Durante el curso de la excavación y mapeo del Sitio 35, se halló un enterratorio perturbado que emergía del desgaste de una duna de arena, en el extremo nororiental del sitio. Las excavaciones pusieron al descubierto los restos de un adulto con su dentadura gastada y rastros de osteoartritis, el cual había sido ubicado en posición flexionada y sedente. Muchos elementos, entre ellos la pelvis, no están en el lugar, tal vez como resultado de la perturbación o porque los restos representan un enterratorio secundario. El individuo fue colocado dentro de un simple agujero de 70 cm de profundidad, que en uno de sus lados estaba sostenido por una roca plana. En el enterratorio se halló una vasija para cocinar y un juego de tupus de cobre (prendedores que se usan para sujetar el chal de las mujeres), lo cual sugiere que el sujeto podia ser una mujer indígena. También se recuperó una cuenta Nueva Cádiz de vidrio retorcido, indicando que el entierro tuvo lugar durante el período colonial temprano.


Batán encontrado en Estructura 1.

El Laboratorio de Arqueomagnetismo de la Universidad del Estado de Colorado, dirigido por el Dr. Jeffrey Eighmy, analizó cuatro muestras recolectadas en el Sitio 35. De ellas, tres contenían una cantidad demasiado escasa de arcilla como para producir resultados confiables. La cuarta, tomada del piso del horno en la Estructura 7, sugiere que el elemento se encendió por última vez en algún momento entre 1650 y 1800 d.C. Sin embargo, algunos artefactos recuperados en el sitio, incluyendo las cuentas de vidrio de la Estructura 1 y el enterratorio, al igual que una campana de cobre con forma de halcón encontrada en la Estructura 3, sugieren que el sitio estuvo ocupado durante el período colonial temprano, tal vez antes de 1650.


Posible fragmento de una mufla.

El Sitio 35 parece haber albergado a una pequeña población residencial -tal vez no más de una o dos familias- que estuvo involucrada con la producción de metal, casi con certeza durante el siglo 17. La baja densidad y diversidad de los artefactos sugieren una ocupación de corto plazo, quizás inclusive de carácter estacional. La fuente del mineral probablemente pueda haber sido la veta que corre a lo largo de la cresta de los cerros Zodillas al sudoeste, o las minas no exploradas en las laderas superiores del cerro San Cristóbal, al este.

   


La investigación de Porco fue subsidiado por la National Endowment for the Humanities, por la National Science Foundation, por la National Geographic Society, por la Curtiss T. and Mary G. Brennan Foundation, y por la Colorado State University.

Puede dirigir comentarios o preguntas referentes al proyecto a la directora, Mary Van Buren.

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