Proyecto
Arqueológico Porco-Potosí |
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Site Description: Site #24
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![]() El Sitio 24 es el que presenta el mejor estado de preservación entre los cuatro sitios que contenían abundantes restos de huayrachinas, ubicados durante el estudio piloto. Este sitio se encuentra entre los ríos Yana Machi y Todos Santos, en la parte superior con curso norte-sur de las colinas de Zodillo, cuya espina dorsal está formada por una veta mineral que irradia desde el cerro Huayna Porco hacia el norte. En esta veta se cavaron diecinueve pozos y chimeneas verticales, tres de los cuales se encuentran en el extremo oriental del Sitio 24. Además de estas minas, el sitio consta de un único edificio rectangular (Estructura 23), que se abre hacia una hilera de fragmentos de huayrachinas y pequeñas rocas sin trabajar de la toba volcánica presente en el lugar, posiblemente usadas para construir abrigos contra el viento y pedestales para las huayrachinas. Éstas están esparcidas entre diecinueve concentraciones relativamente discretas de fragmentos de huayrachinas mezclados con guijarros, tiestos, pequeños trozos de escoria, y carbón. La presencia de tiestos de tinajas españolas para aceite de oliva, junto con alfarería decorada del Horizonte Tardío entre los restos de las huayrachinas del Sitio 24, sugieren un fechamiento para el siglo dieciséis, interpretación que se ve apoyada por la tradición oral local, según la cual estas minas fueron trabajadas por los primeros españoles. ![]() En el año 2002 se llevó a cabo la excavación de una de esas concentraciones, de 1.5 m de diámetro. El yacimiento consistía en 8 cm de arena barrida por el viento, y contenía 50 kg de fragmentos de huayrachinas, 1.47 kg de escoria, 330 tiestos, y carbón disperso; no se observó la presencia de estiércol carbonizado de camélidos, y tampoco se lo detectó entre ninguno de los restos de huayrachinas identificados durante el estudio. Estos materiales descansaban directamente sobre el lecho rocoso, y no se hallaron restos de hornos in situ. La mayoría de los fragmentos de huayrachinas estaban vitrificados en su superficie interior, y presentaban un grosor promedio de 3 cm, si bien algunos especímenes, que habían sido vueltos a revocar, alcanzaban los 6 cm de grosor. Los huecos para dejar pasar el aire tenían un diámetro promedio de 7.3 cm, y en algunos fragmentos se observaron bordes. ![]() Entre los restos excavados de las huayrachinas , no se hallaron piedras de amolar, moldes ni crisoles, aunque sí se identificaron fragmentos de amoladoras dispersos por la superficie del Sitio 24. En el campo se identificaron e inspeccionaron 44 trozos; entre éstos, 19 presentaban un desgaste en la superficie indicativo de aplastado o de triturado, 23 no mostraban un desgaste visible, y dos fueron usados para triturar. En este sitio no hay quimbaletes, ni tampoco se los encuentra asociados de cerca con ninguna de las otras huayrachinas que se identificaron durante el relevamiento.
El Sitio 24 refleja claramente el uso de huayrachinas durante el período colonial temprano, las cuales, en casi todos los aspectos, eran idénticas a las que se emplean hoy en día. Sin embargo, los fragmentos de infraestructura para el refinado que se descubrieron en la Estructura 23, al igual que la disposición general de los restos arqueológicos en el sitio, indican marcadas diferencias técnicas y organizativas en el proceso productivo. La juxtaposición de infraestructura de minas, fundición y refinado y la proximidad de éstas con la Estructura 23, es la diferencia más notable con respecto a la práctica actual. La ubicación de la Estructura 23 sobre la cima de un cerro inaccesible, sin acceso al agua, pero con una vista clara de las huayrachinas y las minas, sugiere que además de proporcionar un espacio para el refinado, también jugó un papel en la vigilancia de los mineros y los fundidores. Cieza de León, uno de los primeros en visitar Potosí, mencionó las oportunidades que tenían a la mano los operadores indígenas de huayrachinas para "robar" plata, y la Estructura 23 puede haber sido construida específicamente para prevenir este tipo de robo, como así también la ilícita remoción de mineral de las minas. La proximidad espacial del trabajo de minería, fundición y refinado, así como la posibilidad de ejercer una vigilancia, sugieren un control mucho más intenso sobre el proceso productivo por parte de los dueños de las minas o sus representantes del que en la actualidad se considera haber caracterizado al período colonial temprano, y también representa una manera muy diferente de organizar la producción de plata de la que se practica hoy a nivel doméstico. De este modo, mientras que la manera como funcionaban las huayrachinas hacia fines del siglo dieciséis parece haber sido prácticamente idéntica a su operación actual, la organización del proceso general era muy diferente. |
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Diseño del sitio: Andrew Mueller
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