intoxicado

 

hay una luz esencial que se levanta en conos verdes desde las mesas hasta las lámparas que cuelgan en plomada de los techos/el humo de los cigarrillos atraviesa lenta la penumbra/se detiene/ ondulante en los conos/y se pierde en los rincones más oscuros/

también hay voces como de barqueros insomnes que navegan entre los parroquianos unánimes/hay pleitos constantes por motivos imaginarios/los espejos rotos reflejan una mirada demasiado dura/las cuerdas de una guitarra/el humo vagaroso de los cigarrillos/unos labios apenas trémulos/unos vasos desparramados/egos que se levantan como catedrales/deseos que se desploman como andamios/

la música/lenta/silenciosa/como si viniera desde muy lejos/guitarra/piano/acordeón/cello/sin embargo/algunos se han parado febriles a bailar/y el movimiento de sus cuerpos/quebrados por los espejos/no se corresponde con el ritmo apacible y callado del cello/y la guitarra/del piano/el acordeón/

un grito verde traspasa/como un puñal/la noche/y se instala en los corazones/en las miradas/y recorre las mesas/repletas de restos de comida/y vasos/y ceniceros/

en el fondo hay una mesa/y un vaso cansado/y un cenicero atestado de colillas/y un hombre bañado de luz/parece dormir/apacible/en medio de la barahunda febril de aquel baile sordo