III

 

mis amigos levantaron con sus manos dilatadas

catedrales de hielo

                 catedrales de olvido

                                      y silencio

adoraron martirizadas rosas de tierra   

suicidios arrebolados en palabras   

y bebieron y sufrieron y escribieron en silencio

otro silencio

prolijos en angustia y semen, profesaron ciegamente

el desconsuelo y desfloraron a mansalva el azar

y la muerte, paseándose por amplias avenidas,

entre cristales trizados por la llovizna

le tendió su mejor coartada al dolor

la noche arrojó   andamios en el fango    voces y manos

extraviadas     miradas y sueños    teléfonos

enloquecidos    cartas sin destino

 

Johann Sebastian Bach ha muerto sin una flor

en el incendio de los caminos    y mis amigos   

desamparados agoreros    pirómanos suicidas

 

quedaron en la perplejidad de las catedrales vacías

 

Fernando Valerio-Holguín