II

 

 

celebro el olvido y los sueños, las horas de renuncia, tu cuerpo y la risa, los días al doblar la esquina, las muertes necesarias y tus manos, y otra vez como entonces, la caña en flor, el mar de sotavento y el sol del Caribe, que enceguece, la muerte que me diste tan temprano, tus ojos 

 

celebro la poesía, los almendros claros, la música de bach, el encanto de ciertas palabras: púlpito, cristal, trapisonda..., las madrugadas del sábado en tus brazos, zamilda

 

celebro las tardes de mayo y sospecho, que el cielo de agosto y las palmeras de luz, tu voz en la penumbra

 

celebro, en fin, estas siete paladas de tierra fría sobre mi corazón

 

 

Fernando Valerio-Holguín