
Invitación a un viaje
Take it easy
La puerta abierta
Amor amor para los dos
La tumba de los
crisantemos amarillos
Laberinto de espejos
Nuestra última lluvia juntos
El suicidio es indoloro
Expresiones gemelas
Los deseos circulares
Cuentema para una ballerina ausente
Ultima morada
Los viajantes
El rictus sardónico de la muerte
Utopía
Los días claros y los días vacíos
El autobús de las 7:00 a.m.
La risa artera
El escape
Soliloquio desesperado
Viajantes insomnes |
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El
rictus sardónico de la
muerte
Fernando
Valerio Holguín
Había anunciado desde el
día anterior que se inmolaría en protesta por la vida y desde
tempranas horas de la mañana la gente comenzó a aglomerarse frente a
la plaza pública con una picardía siniestra. El hombre, petulante,
aunque no poco sorprendido por la acogida de su lamentable anuncio, fue
recibido en medio de una ovación y sin pensarlo dos veces se vació
encima un ga1on de gasolina. Pero cuando se disponía a encender el fósforo
fatídico sintió un frío escozor en lo más recóndito de su ser y por
primera vez vio el rictus sardónico de la muerte. Quiso arrepentirse e
intentó escapar, pero ya era demasiado tarde. La multitud se había
abalanzado tras él en un bombardeo de fósforos encendidos y trapos
empapados de gas y el hombre cayó envuelto en llamas mirando con rabia
la burla de aquel crepúsculo de rostros desdibujados contra un cielo
que de pronto se tornó gris muy gris infinitamente gris.
© 2001 Fernando
Valerio Holguín
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