balada de los órganos mañaneros

 

cabalgo a sangre fría mis órganos mañaneros, la luz recién enfurecida de mis vísceras, las amapolas de muerte y los teléfonos, instrumentos del dolor que dictan su puñalada fría

a regañadientes, van por el camino mis sístoles salobres, y el dulce galope del hipotálamo y la rabia de un imperio de úlceras duodenales

el Arúspice pendenciero se ha parado aquí sobre mis incontables húmeros grises, a contemplar mis órganos rezumantes, mañaneros