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autorretrato
a los cuarenta
deseo declarar las
incontables, sucesivas muertes de mis cuarenta años
y la redundancia de lunas
y palmeras que pueblan mis días
y atardeceres frente a Sans Soucí
quiero contar -y el tiempo
se me hace voz en la garganta- las imnúmeras peripecias, desvaríos de
los días trocados en miedo y de las noches como arrecifes frente al mar
quiero aclarar la disonancia del arrepentimiento en las palabras
y el aire tibio de estas algas milenarias
quisiera hablar -y no puedo-
de las horas en que en que mustios lloran mis huesos arrimados a un
almendro quisiera contar -y no tengo el valor- los años
transformados en ficción
los árboles violentos de pájaros y hojas muertas amenazando los
límites del sueño podría
decirte -y sé que miento- que he adjurado de la fascinación por los
rincones oscuros de sangre quisiera decir heliotropo y
ascienden del sueño a la memoria como los cielos de septiembre las anémonas
furiosas que tanto odié
se parece tanto al infierno, la memoria de estos días traslúcidos,
insondables, que quisiera -de pronto- ponerme a hablar de la dicha y no
tengo -he perdido- tu boca, oh muérdago celeste
quisiera, tendría que
aceptar simple y diáfano el dolor que traspasa los días como una bala
en el paladar de este cielo inmenso del Caribe
Fernando Valerio-Holguín |